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Mostrando entradas de noviembre, 2013

Cucarachas

Se sienten las cucarachas derrumbadas en la calle como cristos en las iglesias.
En las mujeres que son como pozos cubiertos de musgo,
trampa para adolescentes que cargan las llaves de moteles sin puertas.
Hay una habitación en cada ojo,
un oráculo en cada mano como cobras detrás de los mostradores.
Hay cigarros que contienen la esencia de un instante en los labios como victimas en las cárcel.
Más yo no le temo al mundo,
mi sombra va tres pasos delante de mi.

DOS MIL TRECE VOL.1

Afuera balazos

Yokisha se prepara para la modernización de los robots 36 D: Mujeres de grandes protuberancias en el cuerpo. Dato curioso: ocupan poco aceite en sus tornillos .

Derbez se proclama nuevamente como el niño consentido de Televisa.

La ciudad donde se construyó a Yokisha queda destruida por los pasos de un gigante clasificación C. Yokisha se ve forzada a viajar en una cápsula programada para viajes largos. En un lapso de 250 años la nave explota. Yokisha sobrevive con muchos curitas en su pulso de reloj.

X le platica a Y: "En serio señorita tenga cuidado a mi hija la subieron en frente de la catedral y ya va tener un bebe. Me la tiraron allá por Tecate". Toda quebraba allá donde el diablo ni se para. Pensó Y.

El gigante sigue causando ciclones con sus dedos en otras residencias cercadas. Los pobres y robots de baja calidad desaparecen.

Aparecen en bolsas, en basureros, en botes, en ácido: "La birria era de lo mejor".

Yumi extraña a Yokisha le hizo u…

Escribo que escribo

Escribo que escribo que no tengo el remedio de escribir por escribir, en las casas los bambús decoran el ambiente, como la palabra a los hombres,   como las letras al amor, como los siglos que se encuentran sin las luces y los niños juegan a ser de hijos de la calle. Escribo que escribo que no tengo que escribir silabas solitarias todo el tiempo En los autobuses se escriben con el único idioma que se permiten: la rutina. Se envisten  con el vocabulario hacia la muerte. los ruidos de las banquetas silencian la quemadura del sol, al chofer que vestido de niña, un señor haciendo su tumba. Dos chicas se deshacen los ojos en lagrimas escriben que escriben sin escribir.
No hay reflejo en la ventana.