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Mostrando entradas de mayo, 2012

El hombre

Lo traía colgando en el bolsillo, era un hombre dinamita con los labios dilatados y las ojeras en el cuello. Este hombre soñaba con un costal de puercos y se echaba arsénico en las uñas, escupía poesía por los ojos. En fin, era un hombre de carne y hueso.

Caras

He salido con un futbolista, malabarista, escritor y un muerto, pero todavía no logró diferenciar los rostros, los mios.

L-R

No eres ni serás el amor de mi vida,
ni la mariposa que persiga con agitación ni la fotografía guardada,
ni las conversaciones superficiales que pueda tener.
  Definitivamente no eres ni serás la inspiración de todo lo que soy,
de todo lo que pienso o de todo lo que callo.
Ni siquiera eres algo inconcluso o concluso.
Y si me pongo hablar de lo que eres,
si me pongo a cantar lo que sí eres,
problamente no te guste y me tomes por pesada y por idiota,
y si te regalo mis labios,
quizás no regrese por ellos,
y si me como tus ojos pueda que llores y yo llore contigo.
Por eso te lo digo así y en claro no te quiero.
Ya escucho tus dientes afilados,
recortando mi oreja,
mal oído,
mal oído.
Todo me gusta pero nada entiendo y,
 es por eso que me gusta que me gustes aunque no sepa en dónde ponerte,
sí en un portarretrato,
 en una ventana o en una cerveza,
en el armario.
Eres, serás un conjunto del todo y del nada,
  ni la palabra pronunciada y repetitiva,
ni el c…

Confieso

Yo confieso,
en verdad confieso,
que el alarido del suicido me ha envuelto en llanto.
Cada vez que escribo me desgarro,
tengo miedo de que el desgarro sea completo,
imprudente y que no me deje alternativa más que el vació total,
más que la muerte desconsiderada y el fastidio de las horas y la gente,
la gente que construye mi sepulcro en la palabra,
de sus bocas, esas bocas de Judas que me enredan con espinas y derraman su sangre,
sobre mi boca,
esa boca que flota en el limbo de sus manos.

Desaparecidos

Escena I

(La escena, en un determinado lugar ocurre una conferencia,  todos murmuran algo no correspondiente con lo que escuchan)

Hombre- Conozco un lugar donde ocurren desapariciones.
Mujer- ¿Dónde?
Hombre-(muestra una media sonrisa)  En mi cama. 
Mujer- Me gustan las historias de desaparecidos, pero prefiero las de fantasmas. (saca del pantalón una enorme arma  negra)
Hombre- Ya había oído que ustedes están destrampados.....

Una de niños

Era una niña, una niña que se sentaba en una sillita con un pueblo pintado, era una niña que cerraba los ojos con la cara puesta al sol,
era una niña que en la sillita viajaba a lugares fantásticos en su propio mundo,
era una niñita  que no conocia de represión ni de revoluciones.

Y pues bien, vemos que la sillita se ha vuelto silla,
que el sol no es el mismo,
que el mundo se ha vuelto muchos.
que la represión también existe.