Muerte lenta

Muerte lenta
Soñaba con que las flores crecian en el mar,
que su cuerpo era una inmensa nube
donde podia contemplar el amor desde arriba.
Sin embargo,
el cielo no tiene estrellas,
sus ojos son llamas apagadas
y afuera hay una oscuridad inmensa que alimenta el ruido de un cuarto vacío.

Entradas populares de este blog

Una ridícula historia de amor en Navidad

Nuevo libro Diles que no nos vean

Brevedades infinitas, una crítica por Mildred Meléndez