Mi mija la bruja

No mija, usted no ve visiones porque sea mago, ni tenga un don, ni aires de cineasta. Es por el venenito que se guarda hasta debajo de las axilas, adentro de la piel y circulando por sus venas. Puede seguir engañando a los demás ilusos que al cabo no se tira perlas a los cerdos, ni mucho menos luz a los murciélagos. Yo la sigo viendo, sus ojos en blanco, ya me estoy recortando la memoria para olvidar su nombre. Dont worry mija, puede seguir bañándose en sangre, su hija la Luna, esa Luna ha hechizado a muchos con sus curvas y blancura, esa Luna, que le echa el diente al que se le acerque, ya sea músico, poeta, loco. Kafka, Hesse, Capote y Lewis, han sido víctimas no reconocidas.
Yo la vigilo, a usted no, a la Luna, pero siempre se me esconde al amanecer. Mira mija, los cigarritos le cuestan una feria, sin embargo, tráigamela llena y ya veremos que hacemos, la Luna, usted, sus visiones y yo.

En este medio hay que andar con pies de plomo- atentamente el alquimista.

Entre lo que las personas suponen y lo que es, hay más de un kilómetro de distancia.

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