El regreso del vecino

Llego a mi cama, a mi hermosa cama con la única intensión y propósito de dormir a pierna suelta con los ojos bien cerrados igual que las piernas. Y me encuentro conque son los quinceaños de fulanita que está lejos de mi casa, pero lo suficientemente cerca como para ver la banda tocar en vivo, sí para lo que  a otros sería maravilloso para mí es una tortura. Amo la música, en verdad la amo, pero a mí que me importa que la Chona se mueva y lo peor del caso es que sí me encuentro escuchando la de la yaquezita, poniendo atención porque no me queda de otra. Y me las doy de consejera porque el vocalista hace pausas cada dos segundos, porque su voz no alcanza la nota, los acordes que lo acompañan van muy rápido lo cual marca un destiempo entre su voz y la música. El resultado es que canta hablando. Cuando uno pone oído difícil dormir, odisea fatal. Ahora ponen la del camarón y me acuerdo de un noviecito y me acuerdo que mañana quizás con suerte me coma un cóctel. Y ahora el vocalista a cantado un ayyyyyyy mamá por dios que conforme suena la música su voz se va apagando y por eso yo también le digo sí, ayyyy mamá por dios, porque esto no es de Dios. Ay mamá por dios mi inspiración está tan muerta que ni con amenazas de esfinges se levanta.

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